miércoles, 24 de noviembre de 2010

Arquitectura Romana: Comentario de una imagen


Templo de Fortuna Viril, Foro Boario

La imagen que vemos es una construcción característicamente clásica por sus formas, columnas y frontón. De no excesivas dimensiones, se nos muestran el frente y uno de los laterales, pero no vemos la fachada trasera ni el otro lateral. Por tanto, no tenemos una visión global: tendríamos que rodear el edificio y entrar en él para apreciar el espacio, fundamento de la arquitectura.

Sin embargo la imagen es suficientemente significativa por lo que se observa: está cercano a otros edificios, pero “exento”, sin formar un frente continuo urbano, aislado, aunque en relación con otros edificios, al ocupar un lugar en una plaza o foro.

Las columnas, son de orden jónico, con basa completa (toro y escocia), fuste acanalado con las características estrías y el inconfundible capitel de volutas, sin poder ver en la imagen las ovas. Sobre este elemento sustentante, vemos los elementos sustentados: el entablamento (arquitrabe, friso que parece liso y frontón, por ser un edificio con vertiente a dos aguas y techumbre de madera.

El material de construcción es piedra para columnas, entablamento, frontón y aunque es difícil de asegurar por la imagen de la foto, en el muro el “relleno” pudiera ser de material barato u opus caementicium y la techumbre, que no suele conservarse, de madera.

Es un edificio perteneciente a la arquitectura religiosa por ser un templo. En el mundo clásico –Grecia y Roma- el templo se concibe como la morada de la divinidad, donde se sitúa la estatua del dios o diosa, sin función interior importante de culto, ya que éste se realiza en el exterior: en un altar cerca del templo, que permite al pueblo seguir las ceremonias. De aquí que predomine el exterior sobre el interior (lo que no sucede en otras edificaciones, como basílicas o termas). Es una diferencia importante con el cristianismo donde la ceremonia, el culto se realiza en el interior del templo.

Sí es importante el lugar donde se ubica el templo griego o romano. El que vemos aquí es de planta rectangular, tetrástilo (cuatro columnas en el frente) y pseudoperíptero, ya que vemos columnas rodeando el edificio pero en el muro van adosadas.

Es un templo romano ya que además de ser pseudoperíptero, vemos que se levanta sobre un podium y no sobre grada escalonada como en el templo griego; además la escalinata frontal de acceso privilegia esta visión frontal, también le aparta del modelo griego que repartía el protagonismo entre las cuatro fachadas.

Se incorpora así este templo a las exigencias de elevación, frontalidad y axialidad íntimimamente unidas a la concepción del templo italorromano.

Los romanos heredan de los etruscos su realismo, pero reciben también el idealismo griego. Los templos etruscos, de material deleznable (arcilla, adobe, madera) apenas se han conservado pero sabemos que tenían gran parecido con los arcaicos griegos, con algunos matices diferenciales.

De los etruscos heredan que los templos sean en muchos casos pseudoperípteros, que apenas existen en Grecia. Así vemos que los romanos confunden y mezclan los elementos estructurales con los decorativos y estas columnas adosadas rompen la monotonía visual del muro liso, incorporando el ritmo, compartimentando el espacio, seleccionándolo y creando un módulo. Esta será una herencia que pesará en Occidente hasta nuestros días. Muchos edificios renacentistas y neoclásicos utilizan frontones sin función estructural, exclusivamente ornamental.

En los templos griegos la planta se divide en tres zonas: pronaos, naos o cella y opistodomos. De los etruscos heredan la ausencia de opistodomos. En la imagen vemos la pronaos con cuatro columnas al frente y una exenta en el lateral a modo de vestíbulo, con doble hilera; a continuación la naos o cella, aquí cerrada con el muro y que suele dividirse en tres, en honor de la Tríada Capitolina (Júpiter, Juno y Minerva). No tiene opistodomos. Pero no debemos olvidar que los modelos griegos invadieron todos los campos del arte romano. En la etapa republicana (510-31 a. C.) a la que pertenece este templo, hay una progresiva helenización de la arquitectura. Sin embargo, los romanos muestran su originalidad al no imitar sin más, sino crear nuevas realidades en las que se identifica lo propiamente romano.

Incorporan todos los órdenes griegos y aportan dos suyos: el toscano y el compuesto. Aquí el orden jónico origina un templo esbelto, ágil, evitando la “robustez” del dórico, las proporciones matemáticas están presentes en sus elementos, en los intercolumnios, etc.; es la huella de Grecia y de su idea del hombre como medida de todas las cosas; todavía en la República no existe el colosalismo del Imperio Romano avanzado.

En Roma predomina el carácter realista, heredado de los etruscos, funcional y práctico; así el opus caementicium u hormigón antiguo o mortero: barato, útil, que levanta construcciones rápidas por todos los caminos, calzadas y ciudades romanas. En este templo el relleno mural podría ser de toba y travertino, cubierto de estuco. Roma se encuentra en expansión , sus legiones conquistan el Mediterráneo y el comercio procura pingües beneficios; los esclavos se reclutan en masa y nutren a los patricios y grandes terratenientes de mano de obra barata. El arte de Roma es en gran medida, urbano. Roma está segura de sí misma. De los griegos adopta el arte, la religión, el pensamiento, siempre con un objetivo utilitarista.

Este templo que contemplamos es el de la Fortuna Viril, el mejor conservado de la República. Construído hacia el año 100-80 a. de C. está dedicado probablemente al dios Portunuus, dios de la puerta, protector del puerto y del comercio marítimo, orientado hacia el puerto fluvial de Roma; aún está lejos la crisis económica del siglo III y la decadencia de Roma.

martes, 6 de abril de 2010

Escultura del Quattrocento: Lorenzo Ghiberti


Salomón y la Reina de Saba


Terceras puertas: Renacimiento. Sacrificio de Isaac


Segundas puertas: Sacrificio de Isaac


Segundas puertas: Goticismo

Lorenzo Ghiberti

Escultor de la primera mitad del siglo XV. Compaginó su trabajo de escultor con la de teórico, coleccionista de obras de arte y escritor. Se le atribuye la primera autobiografía de un artista. Evolucionó desde un sólido goticismo, patente en la importancia de la línea y el detallismo hacia los postulados renacentistas, como la perspectiva o las formas más suaves. Ganó el concurso de las segundas puertas del Baptisterio de Florencia, derrotando a Filippo Brunelleschi. Gracias a su éxito, le encargaron las terceras puertas también. Pasó cincuenta años de su vida trabajando en ellas.

Las segundas puertas son de bronce, formadas por 28 cuadrados con marco cuadrifolio de 53 x 44'5 cms. Los realiza entre 1402-1424. En ellas se recogen escenas del Nuevo Testamento, desde la Anunciación a Pentecostés. Mantiene el recuadro polilobulado de Andrea Pisano de las primeras puertas, recuerdo del gótico, pero como novedades introduce el desnudo, el paisaje y los motivos clásicos. Destaca el Sacrificio de Isaac con el que gana el citado concurso. Su Isaac es heroico, valeroso y dispuesto; el de Brunelleschi, muestra tensión y miedo. La comparación entre Ghiberti y Brunelleschi muestra el mayor goticismo del primero y el helenismo del segundo, el interés de Ghiberti por las figuras y el propio tema, dejando de lado lo dramático. ¿Por qúe ganó Ghiberti? Puede que por su conservadurismo. Las segundas puertas muestran su goticismo, tanto en el canon como en la inexistencia de espacios tras las figuras, que se mueven sobre fondos irreales y vacíos.

Las terceras puertas o puertas del Paraíso, de forma cuadrada, compuestas de 10 relieves de 79 x 79 cms; cinco a cada lado, divididos en dos bandas verticales. Son de bronce dorado. Las realiza entre 1425 y 1452. Usa técnicas casi pictóricas, de gran suavidad y perspectiva (degradación del volumen conforme se acerca a la lámina: técnica del schiaccato o aplastado). Pasa de volúmenes casi de bulto redondo o relieves muy altos hasta marcas casi imperceptibles en los planos más alejados. Los rebordes de los cuadrados son de color negro. Con la técnica del schiaccato logra :

  • Sensación de volumen

  • Realidad

  • Espacio (perspectiva)

  • Más luz, con el juego de claroscuro

  • Movimiento

  • Detallismo

  • Complejidad de las escenas.

  • Figuras son más vivas, que se mueven en un espacio definido y real, protagonistas en segundos planos y temas como excusa para manifestar sentimientos. Miguel Ángel llamará a ésta "Puerta del Paraíso"; Rodin la tuvo presente en su "Puerta del Infierno" .
  • Escenas del Antiguo Testamento
  • Salomón y la Reina de Saba: los protagonistas se encuentran en el eje de simetría central, con dos grupos de personas a los lados. Tiene un fondo arquitectónico importante. Se representa la profundidad, al disminuir el volumen desde el primer plano hacia el interior.
  • Sacrificio de Isaac: En primer plano, la hospitalidad de Abrahám con la visita de los tres ángeles. En el lado opuesto, la escena del sacrificio. Escondidos y abajo, los sirvientes y el asno. Arriba y difuminados, los protagonistas auténticos.

sábado, 27 de marzo de 2010

Escultura del Quattrocento (I): Características


Sacrificio de Isaac, de Brunelleschi

Los primeros años del siglo XV fueron de ensayo para los escultores. Se movían aún muy ligados a las labores artesanales de los talleres medievales. Todos ellos querían demostrar su dominio técnico y aplicar los nuevos presupuestos renacentistas. Florencia, principal centro artístico, une la influencia del arte gótico (naturalismo narrativo, perfiles suaves y retrato realista) con los principios estéticos heredados de la Antigüedad (estudio de las proporciones, el intento de dotar de vida a las figuras mediante el análisis de los gestos y actitudes, preferencia por el bronce y el mármol y un gran dominio técnico del trabajo de ambos)


El retorno al mundo clásico en la escultura se aprecia en varios aspectos:


      1. La escultura se emancipa de su dependencia del marco arquitectónico, recuperando el papel que había tenido en el mundo clásico, donde tenía valor exenta por sí misma, sin depender de un programa iconográfico general.

      2. Los relieves continúan elaborándose siguiendo los modelos de Grecia y Roma

      3. Preocupación por la perspectiva. La escultura y la pintura deben mucho a Brunelleschi en este aspecto.

      4. Libertad temática, que va unida a la independencia del marco arquitectónico.:

        - Aumenta su variedad

        - Se adoptan temas de la Antigüedad, como los mitológicos o históricos.

        - Desaparecen los programas iconográficos medievales, que son sustituidos por otras temáticas..

      5. Recobra importancia la anatomía. La recuperación del desnudo va unida a la idea de la perfección del hombre dentro de la Creación. Con ella se quiere lograr una sensación de realidad que se incrementa al conseguir transmitir las ideas de ritmo y movimiento.

      6. Materiales:

        - Bronce

        - Mármol

        - Madera

        - Barro cocido y vidriado

        - Desarrollo de la orfebrería

      7. Técnicas:

        - Talla directa

        - Fundido en bronce

        - Modelado en barro

        Orfebrería:

            - Fundido

            - Cincelado

      8. Tipos:

        - De bulto redondo: permite la visión desde todos los puntos de vista.

        - Relieves

      9. Temática:

        - Religiosa, la más reclamada. Los personajes adquieren la dignidad de los dioses clásicos; sus rasgos se humanizan totalmente.

        - Mitológicos: Inspirados en los modelos clásicos y en el uso del desnudo. Su significado va relacionado con principios morales, personificando las figuras determinadas virtudes o ideales.

        - Retrato: tuvo un gran auge. Se muestra en:

        - Monumentos públicos, como fuentes y estatuas, que refleja la importancia de la persona y su protagonismo. Exalta la gloria de una persona, familia o idea. Leonardo da Vinci, se dirigía al duque de Milán en estos términos:

        Además podrá llevarse a cabo el caballo de bronce, que será gloria inmortal y honor eterno para la feliz memoria de vuestro señor padre y de la ínclita casa de los Sforza

        - Monumento al soldado: figura del condottiero, un mercenario al servicio de los poderosos, que limitaba las libertades de los ciudadanos e imponía un gobierno dictatorial. Los monumentos públicos consagraban su papel de héroe militar y hacían un recordatorio de su poder.

        Dos retratos ecuestres importantes:

        Gattamelata, de Donatello, que muestra serenidad y equilibrio

        Colleoni, de Verrochio, movimiento y arrogancia.

        - Individualismo renacentista frente a la comunidad medieval

        - Muestra un elevado concepto del urbanismo.

        -Tipos: Busto y retrato ecuestre

        Dentro del retrato cobra importancia la escultura funeraria, como imagen de la inmortalidad de la persona representada, con motivos alegóricos en los que se exaltan las virtudes del fallecido, personificadas en figuras con símbolos peculiares:

        - Fortaleza: la columna.

        - Justicia: espada y balanza.

        - Imagen del difunto: Jacopo della Quercia, “Sepulcro de Hilaria del Carreto”. La representación realista de la yacente aparece custodiada solo por figuras de angelitos que sostienen una guirnalda, símbolo de la recompensa de la fama sin alusiones religiosas.

viernes, 5 de febrero de 2010

La expansión de los monasterios


San Miguel de Cuxá


San Martín de Canigó


Torre de Cluny

Interior y perspectiva de Cluny

Iglesia de Cluny

Entre los siglos X y XIII, la proliferación de monasterios ayudó a adoptar un carácter unitario en la forma constructiva. Durante el siglo X la sociedad medieval asistió a la fundación de monasterios renovados, hecho que difundió un tipo de edificio idéntico. En este proceso tuvo un papel preponderante la orden de Cluny.
El monasterio de Cluny, situado en la Borgoña fue fundado el año 910. La reforma de la regla benedictina de forma severa tuvo un enorme éxito, y en pocos años, el número de abadías que llegó a crecer hasta 1450, la mayoría de ellas en Francia.
La reforma que implicaba, entre otras obligaciones, la lectura de los salmos desarrolló los libros de salmos ilustrados o salterios.
La orden de Cluny sin ser la única, fue la que más se difundió. El abad de Cluny era, después del Papa, el hombre más poderoso en la Iglesia. Bajo San Hugo (1049-1109) había doscientos monasterios y cerca de doscientos prioratos repartidos por Francia, Alemania y España. El dinero necesario para la construcción salía del propio monasterio, de los nobles y de las aportaciones conjuntas de dos o más personas. En el caso de las pequeñas iglesias rurales, más importante que el dinero, era la aportación desinteresada de los fieles que colaboraban con su trabajo personal.
Durante la época que vio nacer y desarrollarse el arte Románico no existía la noción de arquitecto, ni tampoco la de artista. El arquitecto era un maestro de obras que dirigía el trabajo de los talleres y de aquellos que ayudaban a edificar la casa de Dios.
Los monasterios eran un caso especial, ya que intervenían los propios abades que tenían conocimientos de aritmética. En muchos casos, dibujaban la planta e incluso, llegaron a realizar los cálculos para la iglesia. Ejemplos significativos fueron, entre otros, el monje Selva (San Martín de Canigó); el abad Oliva (San Martín de Cuxá) o el abad Fulberto (Chartres).
En estas obras sí era necesaria mano de obra especializada, siendo habitual la existencia de talleres que se formaban en un enclave y luego aparecían trabajando en otro: son los talleres itinerantes, que seguían los caminos de peregrinación. En ellos se formaban tanto canteros como escultores.
Si el arte romano estuvo ligado a la utilidad, el prerrománico al desconocimiento e inseguridad técnicas, el románico se caracterizó por la espiritualidad que le infundió su impronta unitaria.

martes, 2 de febrero de 2010

La experiencia espiritual del Románico


Tímpano de Sainte Foy de Conques

Santuario de Rocamadour en Francia

Se denomina Románico al arte que se dio en Europa entre los siglos X y XII. Tras la disgregación estilística y espacial del arte Prerrománico, el nuevo estilo impuso una uniformidad de criterios que consiguió edificar por toda Europa miles de iglesias construidas según idénticos principios.
Las invasiones bárbaras que terminaron con el Imperio Romano de Occidente en el siglo V, fueron solo la primera de una larga serie que culminó a finales del siglo X. Este proceso dejó honda huella en el espíritu altomedieval: Los normandos, en el 840 habían desembarcado en la desembocadura del Sena; los daneses, en el 865 invadieron Inglaterra; los húngaros, aparecieron en centroeuropa en torno al 860, presionando las marcas del Imperio Carolingio; los eslavos también amenazaron el límite meridional del Imperio Carolingio y por último, los musulmanes, asentados en el Norte de África y en la Península Ibérica, desestabilizaron Francia, Italia y Bizancio.
A estas incursiones debe añadirse las luchas internas por el poder que se desarrollaron en los últimos años de la dinastía carolingia. La destrucción provocada por las invasiones fue inmensa. Hizo falta un gran esfuerzo colectivo para reconstruir lo arruinado y poner en explotación tierras hasta entonces yermas.
Durante la segunda mitad del siglo X y la primera mitad del siglo XI cambió la situación:
a) Los pueblos invasores fueron asimilados por la cultura del Occidente europeo
b) Se detuvieron los avances musulmanes por el sur.
Se inicia así un período de tranquilidad, eso sí, relativa. El poder político se fragmenta pero logra más estabilidad. Las monarquías feudales, basadas en relaciones de vasallaje, conformaron el nuevo marco político europeo occidental a partir del siglo X. Sin embargo, no se evitaron disputas entre nobles t entre nobles y vasallos.
En esta situación relativa calma, un profundo sentimiento espiritual arraigó en la sociedad. Fueron años marcados por una clara conciencia de pecado y el temor a la condenación eterna. El sentimiento de culpa y la creencia en el perdón a través del arrepentimiento, calaron hondo en los contemporáneos. Estas creencias configuraron un mundo en el que lo primordial era la penitencia, pues se consideraba que la culpa solo quedaba lavada cuando se había sufrido y cumplido el castigo impuesto tras la confesión. Esta mentalidad alcanzó sus manifestaciones más agudas alrededor del año 1000, debido a los temores que despertaba la llegada del fin del milenio.
El alivio y el reconocimiento, una vez pasada y superada tan fatídica fecha, propiciaron una actitud de agradecimiento a Dios y un sentimiento de estar en deuda con el Padre Eterno entre la población. Esto se tradujo en una buena disposición general hacia las órdenes religiosas, ya fuera con donaciones, ya con trabajos, o dando hijos a la Iglesia. Era importante tener una buena relación con clérigos y monjes, representantes de Dios en la Tierra.
La sociedad medieval dividía a los cristianos en tres modelos de vida: laicos, clérigos seculares, (los que vivían en el siglo) y monjes, que vivían en una comunidad aislada de la vida mundana en los monasterios y abadías. De los tres modelos, el mejor, era el de la vida monástica. La literatura espiritual de la época lo creía así. Existía una visión pesimista de los laicos, compartida por éstos que consideraban necesario para alcanzar la salvación una estrecha relación con los religiosos. Por ello se realizaban donaciones de tipo agrario, se ayudaba con trabajos de tipo personal para levantar iglesias y monasterios, se solicitaban las oraciones de los monjes. También se solía tomar los hábitos por motivo de una grave enfermedad. Todo esto aseguraba la salvación.
Esta concepción espiritual condujo a tres manifestaciones distintas que tivieron una profunda repercusión en el campo del arte.
a) Por un lado, el auge de la vida monástica.
b) Aquellos que no podían optar por esta vía, eligieron otras dos para redimir sus pecados:
- Las peregrinaciones
- Las Cruzadas
- Las peregrinaciones: En los siglos centrales de la Edad Media, la peregrinación a lugares con reliquias de santos fue muy común. Lugares como Jerusalén, Roma y Santiago, eran los principales; pero también existían otros de gran afluencia de peregrinos: en Francia, Rocamadour y Sainte Foy de Conques; o Liébana en España. De todas ellas, la principal fue Santiago de Compostela, en parte, por la facilidad del Camino; ya que ir y volver de Jerusalén suponía tres años de la vida de una persona.
- Las Cruzadas tenían como objetivo era liberar los Santos Lugares y proteger y ayudar a los cristianos de Oriente que se encontraban en territorio musulmán. La Cruzada lanzada en 1095 por el Papa Urbano II era una peregrinación armada con el premio de una indulgencia plenaria para todo aquél que participara. Se pusieron en marcha miles de hombres y mujeres para conseguir la redención de sus pecados por completo.
Las consecuencias para el arte fueron importantes: el intercambio de ideas y e lconocimiento de formas de construcción diferentes, que una vez puestas en práctica se llevaron por los talleres y grupos de artesanos de un enclave constructivo a otro. Fue sobre todo, el movimiento de las gentes el que hizo posible el intercambio de técnicas y de maestros; y los que contribuyeron de forma decisiva a otorgar e impregnar de carácter unitario e internacional a las formas constructivas del Románico.


lunes, 7 de diciembre de 2009

El Panteón de Agripa

Exedras y nichos del Panteón

Interior del Panteón


Fachada octástila y frontón sin decorar
Planta centralizada y rectangular

Cúpula del Panteón de Agripa

El Panteón de Agripa es un templo dedicado a todos los dioses y consagrado, según reza la inscripción del frontón, en el año 27 a.C. Varios incendios lo dejaron en ruinas y fue restaurado por el emperador Domiciano.

El templo actual fue reconstruido por el emperador Adriano en el año 120 d. C. Es atribuido al arquitecto Apolodoro de Damasco, que trabajó para Trajano. Urbanizó el Foro Trajano, los Mercados Trajanos y el Aula Regia que los coronaba. También construyó el gran puente sobre el Danubio. Sin embargo, no contaba con la simpatía del emperador Adriano, que lo apartó de sulado.Por ello se cuestiona su autoría, aunque fue uno de los grandes arquitectos de Roma.

El Panteón es una de las construcciones más importantes de la humanidad, que influyó en los grandes arquitectos del Renacimiento.

Es un conjunto formado por un gran cilindro de más de 40 metros de diámetro, que se cubre con una bóveda reticulada, en la que se embeben los arcos de descarga que apoyan en el muro circular de la base del conjunto. El muro es de hormigón y ladrillo reforzado. La estructura circular simboliza el acogimiento ofrecido a todos los dioses. El diámetro y la altura al nivel de la clave de la cúpula es la misma, creando en su interior, una sensación espacial propia y única. La cúpula es un hito constructivo: sus medidas y peso la convierten en la más grande construida hasta entonces y en un reto que mostró el nivel técnico de los constructores romanos. Se asienta sobre el anillo mural de hormigón, construido a hiladas y reforzado con ladrillo, ambas horizontales. Se colocan cada 1'50 metros. El peso de la cúpula se aligera y disminuye gracias a que se usó en ella piedra pómez.

La estructura interna de este anillo está formado por los dos elementos sustentantes citados: ocho grandes pilares de seis metros de espesor y entre ellos, los arcos de descarga que transmiten el peso de la cúpula a los pilares, auténticos soportes de su peso. Este sistema explica la ausencia de contrafuertes exteriores y permite la apertura en el interior de siete exedras y la puerta de entrada, además de vaciar el núcleo de los machones y abrir en ella cámaras semicirculares. Se alternan triángulos y semicírculos, siendo éstos últimos los que corresponden a los ejes del edificio.

La centralización del espacio se logra gracias a su planta circular y a la forma y altura de la cúpula, que da la sensación de partir desde la mitad de la altura, aunque arranca un poco más arriba en realidad. Los casetones de la misma disminuyen de tamaño con la altura. En el centro se sitúa un óculo redondo de casi 9 metros de diámetro, única entrada de luz que ilumina suavemente el recinto, situando en el muro, de hormigón y ladrillo, las grandes exedras. Esta luz cenital ayudaba a producir recogimiento, lo que indica un cambio en el sentimiento religioso. La iluminación es homogénea en todo el recinto. En un principio existía un ático de ventanas a la altura del arranque de la bóveda, que aumentaba la iluminación interior. Estas ventanas se cegaron en el siglo XVIII.

El mármol del suelo es original, así como las puertas de bronce. Las pinturas de la bóveda han desaparecido, por su transformación en iglesia, cuando el emperador bizantino Focas la donó a la Iglesia de Roma.

En la entrada, entre la cella y el pórtico de acceso hay un espacio rectangular, en el que se abren dos grandes nichos en sus extremos.

Este recinto tenía diversas construcciones añadidas, hoy desaparecidas. Se accedía a él por un cuerpo de tres naves de fachada octástila, la central más ancha, cubierta con bóveda y las laterales, con techumbre plana. Está coronada por un frontón. Las columnas, corintias, eran de granito egipcio. Se abría a una gran plaza porticada.

La bóveda se recubría con tejas de bronce, que Constante II ordenó retirar en el 655, proceso que culminó Bernini, quien utilizó dicho metal en la construcción del baldaquino de San Pedro.

Influyó en Brunelleschi en su cúpula de Santa María dei Fiore, en Miguel Ángel, en la cúpula de San Pedro del Vaticano y Rafael la pintó. De ella dijo Miguel Ángel que “ era diseño angélico, no humano” y el papa Urbano VIII colocó la siguiente incripción en una de sus puertas: “Aedifucium toto urbe celeberimun”

miércoles, 28 de octubre de 2009