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lunes, 1 de junio de 2009

La Pintura Barroca en Holanda: Rembrandt van Rijn

Autorretrato

El síndico de los pañeros


La novia judía

La ronda nocturna

El Descendimiento de Cristo de la Cruz

La lección de anatomía del doctor Tulp




Rembrandt van Rijn (1606-1669) es el máximo representante de la pintura holandesa del siglo XVII. Su personalidad meditativa y serena se aprecia rápidamente en su obra. Es pintor de óleos y aguafuertes; pintor que se interesó en el estudio de la luz. Una luz misteriosa que envuelve a los personajes y los aísla del espectador; luz nocturna que parte del tenebrismo y se detiene en penumbras misteriosas que otorgan un encanto especial a su obra. Efectos de claroscuro que resaltaban las expresiones de sus personajes. Realista ante todo, mostraba a las personas con sus defectos y virtudes. También estudió su propia fisonomía y sus estados de ánimo y cómo evoluciona a lo largo de su vida. Asimismo fue un gran grabador y un muy admirado realizador de aguafuertes..
Desarrolló casi todas las temáticas de su tiempo:

a) Pintura religiosa. Realizó obras que describen escenas del Antiguo Testamento y paisajes evangélicos interpretados con gran dramatismo, como se refleja en "El regreso del hijo pródigo".
b) Los retratos, sobre todo de grupos, como "Los síndicos de los pañeros", "La conspiración de Claudio", "La lección de anatomía del doctor Tulp" o "La ronda nocturna".
c) Autorretratos, obsesionados por su propio rostro, ha dejado infinidad de ellos, desde su juventud hasta sus últimos días.
d) La pintura mitológica: a diferencia de la opulencia de Rubens, hay siempre en ellas un elemento de misterio o de inquietud intelectual.
e) Temas populares: Realiza obras en las que es protagonista la naturaleza muerta (El buey deshollado), entroncando con la línea naturalista de Caravaggio.
La trayectoria del pintor holandés puede dividirse en tres etapas fundamentales:

1) Etapa formativa. En ella se interesa por la temática religiosa ("Jeremías prevé la destrucción de Jerusalén" o "El descendimiento de Cristo de la cruz"), aunque también realizó obras de temática distinta, como el retrato de grupo en la "Lección de anatomía del doctor Tulp" .
En "El Descendimiento" aunque parte del cuadro homónimo de Rubens, el pintor holandés con la distribución de las figuras en el espacio, el tratamiento de la luz misteriosa, las profundas sombras y su realismo transforma la concepción del flamenco, acercándose más a Caravaggio que a Rubens.
La "Lección de anatomía del doctor Tulp" muestra la rapidez con la que superó la técnica de los retratistas de moda. El cadáver, con su intensa luminosidad, es el centro de la composición y, a través de la luz que irradia , el espectador se va fijando en el resto de personajes, dependiendo del grado de atención que demuestren a las explicaciones del profesor. Usa la técnica del claroscuro que proporciona gran intensidad y emoción a la escena; destaca el cuerpo del muerto y los rostros de los asistentes, dejando al resto en penumbra . La composición es piramidal, en la que todos los retratados tienen la misma dignidad, empezando por el doctor Tulp. Dentro de ésta pirámide, se repiten otras triangulaciones hasta llegar al cuerpo del difunto, del que sale la luz que ilumina la escena.

2) Etapa de madurez, en la que realiza sus mejores obras: "Ronda de noche", "El rapto de Ganímedes", "Dánae." En "Ronda de noche" rompe con la forma tradicional de representar una compañía militar. Usa una pasta de color espesa y abundante, con la que construye superficies rugosas en las que se detecta la hella del pincel. Claroscuro y pasta de color espesa, pincelada suelta y pastosa, luz envolvente casi fantasmagórica son características técnicas que Rubens va acumulando. Su paleta la aclara gracias a los estudios de paisaje que realiza en esta etapa.
En "La Ronda de noche" que realiza para la Corporación de Arcabuceros de Amsterdam, muestra una disposición nueva, elimina la presentación estática y frontal de los personajes, colocándolos en actitud dinámica, improvisada y en desorden. Los contrastes luminosos y la disposición de los personajes muestran la modernidad de este retrato colectivo. Los juegos de luces y sombras, tomados de Caravaggio y del tenebrismo, hacen que algunos personajes reciban focos de luz directa y otros queden en penumbra. Los objetos metálicos lanzan destellos entre los ropajes oscuros y las figuras que aparecen al fondo quedan difuminadas para dar sensación de profundidad. El retrato no sigue un orden jerárquico en la colocación de los personajes. La escena se compone en derredor de dos personajes centrales, que están descentrados en el cuadro. La bandera de atrás de ambos personajes y la lanza que cruza el lado derecho en diagonal, llevan la vista del espectador hacia las figuras centrales.. Poses, actitudes y expresiones son realistas. Los detalles se captan perfectamente, otorgando al cuadro movimiento y realismo.

3) Etapa final. Es la etapa en la que penetra debajo de las apariencias sensibles y que al mismo tiempo está implícito en ellas. En las obras de esta etapa subraya lo que hay debajo de la capa externa del hombre, y acentúa la espiritualidad. Busca, como en toda su obra, conmover en lo más hondo de su ser al observador. Destacan. "La novia judía", "El buey desollado," "Retrato de familia, "Mujer bañándose", "El síndico de los pañeros"y "Autorretrato".


martes, 19 de mayo de 2009

La Pintura Barroca en Italia: El Clasicismo

Aurora de Giovanni Francesco Barbieri "El Guercino"

La última comunión de San Jerónimo de Domenico Zampieri "El Domenichino"


La Aurora de Guido Reni

Palacio Farnese de Anibale Carracci


La Huida a Egipto de Annibale Carracci

En Bolonia se desarrolla una corriente que se despega del manierismo, en busca de ideales elevados de belleza y dignidad expresiva. Frente al naturalismo caravaggesco, se contrapone el clasicismo de la escuela romano-boloñesa de la que los Carracci (Ludovico, Agostino y Annibale) y Guido Reni son sus máximos representantes. Intentó recuperar el equilibrio y la serenidad de espíritu del mundo grecorromano, al que añadió la presencia de hermosos paisajes, tranquilos y armoniosos donde no faltan las ruinas antiguas, testimonio del pasado cuyo espíritu se intenta evocar.

Esta corriente rechaza las formas idealizadas en exceso, pero también la representación de la realidad inmediata, con sus imperfecciones. Pintan las cosas no como son, sino como deberían ser, buscando la belleza ideal. Es una representación de la realidad de forma meditada y razonada. La iluminación que utilizan es uniforme. Su dibujo es firme, con líneas y contornos muy definidos.

El iniciador de dicha corriente es Annibale Carracci (1550-1609), quien en unión de su hermano Agostino y su primo Ludovico desarrolla esta nueva tendencia pictórica. Se interesan mucho por la naturaleza creando un tipo de paisaje de enorme belleza y equilibrio. Hacen uso y consagran el esquema de quadratura y cuadri riportati en las pinturas al fresco que ya fue usado por Miguel Angel.

Los Carracci crean una Academia que proporcione a los artistas, además de los conocimientos técnicos, una preparación literaria y humanística que enriquezca sus capacidades. En ella los artistas debían practicar el dibujo ante modelos.Otra finalidad era el estudio de las obras clásicas

Anibale Carracci es el de mayor calidad. Crea el paisaje clásico, con una ordenación simple de la naturaleza. Su obra maestra es la decoración del salón grande del Palacio Farnesio. Son pinturas decorativas de tema mitológico y alegórico, donde se exalta la anatomía y el movimiento, encuadrando los frescos en arquitecturas. Recupera la influencia de Miguel Ángel y Rafael en frescos como el de la Huida a Egipto, que representa la culminación del paisaje clásico. Su obra está marcada por una fría racionalidad, que comporta una distribución equilibrada de los diferentes elementos que aparecen en la escena.

Guido Reni, formado con Carracci se traslada a Roma en 1603. Es el más clásico por la pintura de frescos y la importancia del dibujo y del color. Su estilo es suave y expresivo, introduciendo un espíritu bello y sereno. Cultiva el desnudo, lleno de dignidad y trascendencia. Demostró una sensibilidad especial para representar la luz que envuelve a los ángeles, dándoles una sensación de irrealidad, como en "Los ángeles tocando instrumentos" de la capilla de Santa Silvia. Su obra maestra es “La Virgen del Rosario”. Otras obras manieristas tienen clara influencia de Rafael, como “La matanza de los inocentes”. Brilla de manera especial su talento para el dibujo en los temas mitológicos, como en "Hipómenes y Atalanta" del Museo del Prado.

Otros dos pintores clasicistas son:


Domenico Zampieri, “Domenichino”
, que ayudó a Carracci en el Palacio Farnese, siendo su principal obra “La última comunión de San Jerónimo”, "La caridad de Santa Cecilia", destaca por la importancia de fondos y paisajes y por su personalísima manera de sugerir la profundidad, y Francesco Barbieri, el “Guercino”, cuya pintura alcanzó gran potencia dramática de fondo y un riguroso físico en la forma. En sus frescos los personajes parecen volar sobre los espectadores, en un alarde del dominio de la perspectiva. Entre sus obras destaca “El regreso del hijo pródigo” y "La Aurora".